Asistimos todas las semanas al deporte de contacto definitivo, lo vemos en nuestras pantallas sean cuales sean, si no nos gustase un poquito la violencia este deporte no sería el que más dinero mueve del mundo.
Tenemos a nuestra disposición coliseos modernos, y al igual que hace más de dos mil años, buscamos descargar adrenalina, algo que nos saque de la rutina, buscamos el entretenimiento como los mosquitos de verano buscan la luz, ¿pero a cualquier precio?
Asistimos esta semana, creo que todos igual de alucinados, a la lesión de Jalen Hurts.
El máximo interés inicial fue de las casas de apuestas, ¿jugará esta semana?, después se escuchaban algunos ¿lo podré poner de titular en la fantasy?.
Como estamos ya acostumbrados a ver como rompen sus cuerpos semana tras semana, en ningún caso nos esperábamos que la situación deviniese en una lesión tan grave como es.
Casi al mismo tiempo, otra situación violenta sucedió en el college football, con la actual administración el deporte se está utilizando aún más -cosa que parecía imposible en la sociedad americana- como herramienta de exaltación de extremo hiperpatriotismo.
En el Alamodome, el aviador de la Fuerza Aérea Ian Patterson falleció tras caer desde más de treinta metros realizando una demostración de rápel previa al partido entre UTSA y Navy.
Lo más escalofriante y sintomático del entretenimiento a toda costa es que, tras limpiar el campo donde un hombre acababa de agonizar, el partido se disputó igual tras apenas 10 minutos de retraso.
El show no puede detenerse, ni siquiera ante la muerte real en directo.
¿Os habéis divertido? ¿No habéis venido a eso?
Al igual que Máximo Dédimo Meridio arrojando su espada con desprecio a la grada en Gladiator, la realidad nos escupe esa misma pregunta en la cara.
Nos expone como una sociedad dispuesta a normalizar que un soldado muera en los preliminares de un juego y que los jugadores destruyan sus articulaciones y cerebros, con tal de que el circo siga funcionando y el espectador devore sus palomitas.
Y desgraciadamente, las mías que sean sin mantequilla.
¿Las vuestras?



