El sentimiento de apego es una de las cosas que nos hacen ser humanos, nos agarramos a los recuerdos como a un clavo ardiendo cuando algo no nos está yendo bien, cuando nos sentimos tristes, lo que hacemos es buscar permanentemente en el pasado.
En el desamor pensamos en amores de antaño, que no siempre fueron mejores, pero igual vistos con el filtro del presente se nos hacen más amables.
Como aficionado a la NFL, el apego puede ser hacia un equipo o hacia un jugador, o ambos casos. Y en el caso de que nuestro equipo o jugador no estén pasando por un buen momento tendemos a hacer viajes mentales al pasado, buscando un amor antiguo que compense el sufrimiento del actual de alguna manera (si es que eso es posible).
Siempre buscamos un recuerdo de campos más verdes y con el paso de los años de menos canas y más pelo.
Porque nuestros ídolos también se hacen viejos y también hay que saber dejarlos marchar.
Mirando hacia atrás y a la vez hacia delante, me imagino a todos los que os unís ahora a nuestro deporte favorito: vuestros ídolos están en su prime, algunos se van a casar con la gente guapa del momento y el futuro solo puede traer cosas maravillosas.
Pero desgraciadamente este es uno de los deportes menos agradecidos que hay, recordemos que solo un equipo de treinta y dos será campeón, por lo tanto, puede que a vuestros ídolos el futuro solo les depare éxitos a nivel individual y a vuestro equipo del alma algún viaje a final de conferencia o con suerte a disputar una superbowl, eso, con MUCHA suerte.
Porque en este deporte la suerte es algo que posiblemente influya más que en otros:
- Tener suerte en un partido y que el field goal de la victoria rebote en el poste y entre.
- Tener suerte en que no se te lesione tu mejor jugador. Lo de tener talento ya se presupone, pero tener suerte y talento te puede llevar a festejar lo más grande.
En el aspecto particular, que aquí hemos venido a hablar de nuestros libros, a lo largo de más de treinta años como aficionado he podido celebrar dos títulos de mi equipo y he podido sufrir una final perdida (en la del noventa y seis no sabía todavía por donde me daba el aire), así que podríamos decir… que he sido BASTANTE afortunado.
Por el camino en estos años han quedado grandísimos equipos y jugadores que desgraciadamente no han tenido esa suerte, la SUERTE necesaria para que el pasado sea mejor.
Me (seguro que NOS) vienen a la mente los CHARGERS de Rivers y Tomlinson, un equipo rankeado como primero en ataque y primero en defensa, que tuvo la mala suerte de tener en su conferencia a Brady, Manning y Roethlisberger.
Me invaden recuerdos de los BENGALS de Carson Palmer, con una gravísima lesión cortando su ascenso.
O por último y más sangrante, los BILLS de principio de los noventa, con Kelly, Thurman Thomas y Bruce Smith, llegando a un récord de cuatro SUPERBOWL seguidas para perderlas todas, siendo la primera especialmente desgraciada con un field goal fallado y el reloj yéndose a cero.
Y en estos casos que os acabo de contar, estos tres equipos tuvieron unos quarterbacks que sobre el papel deberían hacer que el apego al pasado en estas franquicias sea mínimo, así que estas franquicias en la actualidad necesitan que sean los Allen, Burrow o Herbert los que los lleven a la tierra prometida de la victoria.
El resto de los equipos seguiremos pensando que el pasado era mejor, que alguien vendrá que bueno te hará.
Y pensándolo con raciocinio, hay que saber dejar ir el pasado y centrarse en el hoy, en que esta temporada acaba de empezar, en que tenemos que crear recuerdos nuevos, ya sean buenos o malos, para en un futuro no muy lejano mirar atrás y en vez de sentir apego, sentir alegría por lo vivido y emoción por lo que nos queda por vivir…. Otra jornada MÁS de NFL.
#herewego…. o no.



