En el DRAFT NFL, que se celebra en el mes de Abril, se presentan en torno a más de 1600 jugadores, de los cuales son escogidos entre 250 y 260, este año fueron 251.
Esto nos da una perspectiva de lo difícil que tiene que ser llegar a jugar a la NFL ya que esos 1600 jugadores que se presentan salen de una “bolsa “ de más de 81.000 jugadores, un 0.3% de los jugadores universitarios llegarán a la NFL, lo de jugar ya es más difícil.
De toda la caterva de jugadores que nos regala el DRAFT malo es el año que no haya algún “elegido”, algún jugador que venga del College con la vitola de super estrella, de jugador llamado a marcar una época en su posición y cualesquiera adjetivos que le queráis poner.
Pues casi más importante que tus condiciones y que el bagaje que traes del universitario al profesional, es la suerte, lo decía en mi presentación, aquí hay que tener suerte para todo.
Suerte para llegar.
Suerte para jugar.
Suerte para triunfar.
A lo largo de los años hemos visto a multitud de jugadores que eran super estrellas en sus universidades convertirse en una sombra de su pasado, muchas veces por su falta de madurez, su falta de compromiso o simplemente porque no estaban preparados para un salto tan grande como es enfrentarte a las bestias que habitan esta liga.
Pero lo que más hemos visto, desgraciadamente, es a maravillosos jugadores universitarios que por designios del destino acaban cayendo en franquicias sospechosas, de ahí el título de este artículo, MÁS TE VALE CAER DE PIE EN LA NFL.
Has hecho todo lo posible por ser lo mejor que podrías ser, te has sacrificado durante años y años para poder llegar a profesional, y cuando lo haces, te toca de premio una desgracia.
Bien puedes caer en una franquicia en plena reconstrucción, hecha con cabeza y un objetivo claro, una franquicia que no pegue bandazos o actúe por impulsos, eso si tienes SUERTE.
Pero si por el contrario, y más habitual, te caes en una franquicia que lleve sumida en el caos generaciones o en una franquicia con unas bases hechas de arena del desierto, pues entonces, lo más probable es que incluso te den ganas de abandonar el deporte que ha marcado tu vida.
Es algo que los jugadores que salen al DRAFT no pueden controlar, a no ser que te apellides Manning o Elway y te niegues a jugar para la franquicia que te draftea (cosas de los superlativos). Te va a tocar esforzarte más que nunca para intentar sobrellevar esta situación, y si eres de los buenos buenos, lo que te va a tocar es ver a jugadores que no te harían ni sombra en el College competir por títulos en profesional.
Más te vale que si tu elección en el DRAFT fue alta, que tu desempeño no desentone, ya que aquí no se perdona nada, ni siquiera que tu equipo tenga una persona que te lance melones en vez de balones por ejemplo, se te va a exigir que tu resucites la franquicia y esto es un juego de equipo, el auténtico juego de equipo, uno solo no arregla nada.
Y ya para terminar la turra de la semana, me gustaría mandar un abrazo solidario a todos esos muchachos que semana a semana se esfuerzan y siguen atrapados en franquicias que no van a ninguna parte o están estancadas en la mediocridad, Marvin Harrison Jr. te tengo en mis pensamientos.
A estos pobres muchachos siempre les van a quedar tres opciones.
Retirarse pronto como Barry Sanders en pleno prime para no sufrir más
Aguantar hasta el final de tu carrera lo más dignamente que puedas como Calvin Johnson para ver si suena la flauta… no sonó.
O pedir el traspaso a una franquicia que te permita por lo menos competir por un título antes de retirarte, como ha hecho este año Myles Garrett y esperar a ver si a ti si te suena la flauta.




