Esta semana, como sabréis si habéis estado pendientes de las redes de ThePipeline Report y Mondaysbowl, me he podido dar el gustazo personal de ver jugar a mis Steelers en Francia.
No ha sido una experiencia cualquiera, he podido acceder a todas las actividades disponibles y al partido representando a este medio.
Ni en mis sueños de acero más húmedos podría haberme imaginado que la experiencia alcanzaría tintes de epicidad, brillantez, arrojo y como no, suerte.
Ni en un delirio febril pasaría por mi cabeza que de vivir esta experiencia, sería con mi hermano, con Palermo, el grandísimo Palermo, mi enano.
No me voy a poner a describir lo que uno puede sentir por una persona tan grande, este texto será leído en el programa en directo que hacemos para Mondaysbowl y ya me está entrando el apechusque de la emoción.
Sin mi hermano, seguramente, no hubiera hecho nada de lo que a continuación os relataré.
Sin Palermo, no hubiera asistido al evento organizado por los amigos de Cortina de Acero, no tengo arrojo para afrontar según qué cosas y seguramente hubiera optado, visto como llovía en París, por irme al hotel a descansar. Pues no, vamos al Louvre y vamos a conocer a esta gente, ese es Palermo, el tío más grande que conozco. Fue genial conocer a todos los jefes del podcast y a la afición de Cortina, seguidlos si no lo hacéis ya. No hubiera conocido a Guillermo, el aficionado de origen mexicano residente en Pittsburgh que todos los días de partido en el Acrisure coloca su mega bandera de Mexico, épico.
Sin Palermo, no hubiera disfrutado de una noche divertidísima en París, cumpliendo una norma de nuestro pueblo de 13000 habitantes, que es que vayas donde vayas siempre habrá alguien de O Grove, en París estaba un genial amigo suyo, el p*** Pyro, lo que sucedió esa noche en París se queda allí, y en Mondaysbowl porque este es un medio serio.
Sin Palermo, no me habría ni planteado grabar conexiones desde los eventos que realizaba la NFL en París, quisimos ir a varios cerca de la plaza Vendôme y estando cerrados por seguridad, me sentí derrotado. Pues no, vamos a grabar igual y preguntamos, ese es Palermo, el tío más pesado que conozco. Gracias a eso pudimos conversar con aficionados de Saints y Steelers a la puerta del Ritz y recibir como obsequio por haber ido hasta allí, una lámina muy bonita del partido.
Sin Palermo, visto el pasotismo del chico del Staff que nos atendió en el evento del Hail Mary, no habría insistido y no habría vivido uno de los mejores momentos personales del fin de semana, me habría rendido. Pues no, vamos a preguntar a quien sea porque nosotros somos MEDIA, ese es Palermo, el tío más persistente que conozco. Gracias a eso, a insistir hasta que comprobasen nuestra acreditación, pude grabar mi primer hit del fin de semana, y es que aún con el balón mojado, y con las manos sudando de los nervios, fui capaz de lanzar el balón al otro lado del Sena, con un pequeño rebote épico en la barandilla, pero en eso consisten los Hail Mary. ¿Sabéis quién estaba convencido de que si que podría lanzar el balón y llegar? Exacto.
Sin Palermo, no habría hecho dos amigos este fin de semana, sin él no habría conocido a los enormérrimos, gigantiásticos, mastodónticos, Guillauma Boyer y Ánder L. Iturralde. Sólo tengo palabras de admiración hacia ellos, que una gente que no te conoce de nada, te acoja bajo su ala, cuando podrían perfectamente verte como un intruso -pequeño recordatorio, el que os escribe, es cocinero-, es una cosa para alabar. Sin desmerecer a nadie ni a nada de lo que me pasó este fin de semana, conocerlos y estar dos días casi enteros con ellos fue lo segundo mejor que me pasó. ¿Sabéis quién o qué fue lo mejor? Exacto.
Sin Palermo, no habría ido a la Torre Eiffel ni haber cometido alguna que otra triquiñuela, saltarte colas de entrada enseñando que eres MEDIA, debería poder hacerse todos los días. Sin él no se me habría ocurrido meterme en el medio de la hinchada acerera mientras ondeaban la terrible towel, la mía nadie sabe cuándo se perdió en la noche loca del viernes. Pues no, te pones ahí y me dices cosas. Gracias a eso tenemos el segundo hit del fin de semana, el timing de acabar el vídeo preguntando si los steelers tienen la mejor afición y empezar a ondearse las toallas al viento y a la lluvia solo puede definirse como brillante. ¿Gracias a quién? Exacto.
Sin Palermo, me hubiera sentado en la zona de prensa en cualquier sitio al no tener asiento definido, en vez de vivir el partido rodeado de gente maravillosa lo hubiera visto seguramente hasta solo si hiciera falta. Pues no, nos sentamos aquí y vamos a contar historias y a hacer historia. La visión y el ánimo que podéis ver en los vídeos seguro que está dentro de mi, pero sin su insistencia y sobre todo apoyo, dudo que lo hubiera sacado en el momento clave, ese que ya sabéis todos.
Sin Palermo, no tendría la oportunidad de haber participado en una rueda de prensa, y ya no solo participar, sino preguntar, porque, si como yo, nunca habéis estado en una rueda de prensa, lo más probable es que os pisen y os coman. Pues no, tú sin miedo, lo vas a hacer y nos vamos a coronar. Gracias a Palermo por ser una persona que es capaz de sacar lo mejor de mi, el gran Aaron Rodgers dijo dos cosas en español, la primera, la que titula este artículo, “¿Y por qué no?”.
La segunda, en su último partido internacional, en Francia, “Viva España”, y sí, tenía razón Palermo, épico, brillante, con arrojo y suerte.
Y, para terminar, sin Palermo, nunca habría tenido la oportunidad de escribir en este MEDIA.
Porque, gracias a Palermo, entré en contacto con una persona como Álvaro Fraile, al que me muero de ganas por conocer en persona y darle un abrazo de oso, es mi segundo Álvaro favorito.
Nunca podré devolverles todo lo que me han dado este fin de semana, sin ellos, sin mi pareja, sin mi madre, no habría vivido la que posiblemente ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, una experiencia impagable.
Y ya sabéis, si no tenéis un Álvaro en vuestra vida que os empuje a hacer cosas cuando pensáis que no podéis, que os anime a echarle un poco de morro, que sea un ejemplo de superación, siempre podréis decir.
¿Y por qué no?
Os quiero.



